Movistar Inter FS dió un master de como destrozar a un gigante y gana su 11ª Copa de España de Fútbol Sala

Alejandro Alcazar / 29-03-2021

 
 

Yo quiero que mi selección juegue como el equipo que ganó la final de la Copa de España que se jugó este domingo en el WiZink center de Madrid. Un grupo de soldados adiestrados en el difícil arte de hacer de la pelota un aliado compartido. De un ejército de enanos que acabó la batalla en la tripa del gigante. De un grupo más orgulloso del compañero que de sí mismo y todo al máximo de revoluciones. Una obra de arte con acciones que muchas veces pasan desapercibidas por su fugacidad y precisión. Yo quiero que mi selección juegue así, porque ese equipo ganó ayer al rival más peligroso de todos, a una selección mundial que viste de azulgrana y que hombre por hombre es una auténtica oda al talento.

Sin especialistas mal vamos
Movistar Inter dio un máster de cómo destrozar a un gigante. Un Barcelona que tiene lo mejor de lo mejor, pero que no se ha enterado de que el fútbol sala es un deporte de especialistas y no de charlatanes (véase el comentarista de Teledeporte que no el narrador). Su rival de ayer lleva mamando esto desde que nació en 1977, habla la jerga con soltura, respira fútbol sala por sus poros y se rodea de los mejores especialistas en su estructura para recoger frutos sobre la cancha. No siempre gana, porque ganar solo gana uno, pero sí levanta más títulos que el resto tenga más recursos o no. Saben dónde van. Saben que el dinero es importante. Pero también saben que sin esa cultura futsalística y su consabida pericia todo se devalúa. Por ahí se le escapó ayer el título al Barça, pese a tener más y mejores argumentos deportivos, pero si no sabes sacarle provecho llega otro con menos y te retrata.

Poderoso arranque de talento
El partido arrancó donde lo quería el Barça, con un golazo de filigrana de Ximbinha que dejaba sentado que ahí había talento y boquiabiertos a propios y extraños. Fue el tiempo en el que reinaron las individualidades y en el que los azulgranas se sintieron a gusto, a sus anchas. Se divertían con ataques venenosos pero faltos de precisión. Parecía que iban a campear para ganar su sexto título copero. El partido se paró con un tiempo muerto del Inter. Rapapolvo con un mensaje claro, que no jugaran a lo que quería el rival, que se olvidaran de las decisiones arbitrales, que entraran en la pista a correr y a jugar como saben, sin complejos, y que se olvidasen de lo demás. Se lo dijo Pérez que estaba en el banquillo sufriendo y enfadado. La ‘Tinada' (como diría mi ponderado Ángel Sastre) fue mano de santo, reseteó la cabeza de sus hombres para hacer lo que le gustaría a todo jugador de fútbol sala, pasárselo bomba con sus compañeros.

El Rey de los espacios
Y empezó otro partido. Los madrileños fueron robando metro a metro a los barceloneses que acabaron buscando fantasmas. Del 0-1 al 1-2 antes del descanso, pero con equilibrio mental por ambos bandos. Tras el descanso el Barça dio un paso al frente, se fue a por el partido y volvió a dejar sentado que son muy buenos pero le faltan conceptos. Con el paso de los minutos se empezó a desatar el vendaval del Inter. Juego al espacio corto, medio o largo, qué más da, a cien por hora y con movimientos miméticos que el dueño del balón leía de primeras para dejar en ventaja al compañero. Así un y otra para ir construyendo un triunfo que enorgullece más por las formas que por el marcador. Y todo ante la mejor plantilla del mundo, que acabó rendida. Lo intentó todo para amainar la furia de juego del rival, pero no pudo como se vio con su quinta falta de equipo a trece minutos del final con esa línea de presión adelantada burlada por las conexiones fenéticas de los madrileños. Sin ese colchón que dan las faltas, se derritió ante el ardor en cada jugada de su rival, que los abrasó a ocasiones y a goles.

Inter Movistar ganó su undécima Copa de España, la joya de la corona de los torneos de fútbol sala. La Copa del coronavirus, que nos obligó a ver el torneo desde la distancia y con mascarillas. Un torneo que cumplió su objetivo con una buena organización, a la que debemos agradecer su esfuerzo por mantener viva la ilusión de los que amamos el fútbol sala. Yo se lo agradezco.



Movistar Inter: Jesús Herrero; Boyis, Eric Martel, Cecilio y Dani Saldise. También, Raya, Fer Drasler, Borja, Pito, Bruno Iacovino y Jon.

FC Barcelona: Dídac; Marcenio (AA 27'), Matheus, Dyego y Ferrao. También jugaron: Aicardo, Adolfo, Daniel (A), Ximbinha, André Coelho, Joselito y Povill.

Árbitros: Cordero (andaluz) y Rabadán (valenciano). Roja a Marcenio (27’), por doble amarilla. Amarilla a Daniel.

Goles: 0-1, Ximbinha (4'). 1-1, Eric Martel (13'). 2-1, Borja (16'). 3.1, Borja (28'). 4-1, Eric Martel (29'). 5-1, Cecilio (31'). 6-1, Dani Saldise (32').

Pabellón: WiZink Center. 1.500 espectadores.

 

 

 

 

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